elEconomista.es

¿Quién mató a Anna Politkovskaya?

Alberto G. Luna | 7:00 - 31/12/2008
politkovskaya.jpg

Se ha cumplido un mes desde que se iniciara el polémico juicio para esclarecer quiénes son los implicados en el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya y, lejos de averiguar qué es lo que realmente sucedió el 7 de octubre de 2006, parece ser que las teorías 'conspiracionistas' se multiplican.

El ex presidente ruso Vladimir Putin insinuó hace ya un mes que el crimen podría haber sido ordenado por oligarcas rusos huidos a Occidente, en alusión al magnate Borís Berezovski, gran crítico del Kremlin exiliado en Reino Unido. El abogado de uno de los acusados sin embargo, ha revelado ahora que el asesinato de la periodista fue encargado desde el gobierno.

Pero no acaban ahí las elucubraciones rusas. El fiscal general, Yuri Chaika, fue mucho más lejos que el propio ex presidente al declarar aquello de que el asesinato había sido ordenado por "enemigos de Rusia" cuyo objetivo era desacreditar a Putin y socavar la credibilidad política del país, e incluso uno de los implicados llamados a declarar en el juicio ha llegado a testificar que se pagaron hasta dos millones de dólares por la muerte de la reportera.

Cerrar el caso al precio que fuere

Sea cual fuere el que tuviere razón lo cierto es que todavía hay cuatro ex agentes sentados en el banquillo de acusados que se declaran inocentes y, que además no podrían haber cometido el asesinato con sus propias manos. El autor material no está y el intelectual tampoco.

"Los cuatro se declaran no culpables", aseguró Murat Musáyev, abogado del chechén Dzhabrail Majmúdov, acusado de seguir los pasos de Politkóvskaya hasta su asesinato el 7 de octubre de 2006, según las agencias rusas. Pero la Oficina del Fiscal General lo tiene claro, "los asesinos han sido identificados e incluso el cabecilla ya figura en la lista de los más buscados".

Y es que el órgano ruso encargado de llevar a cabo la acusación parece empeñado en condenar a los cuatro implicados y cerrar el caso al precio que fuere. Hasta tal punto es así que ha llegado a protagonizar incluso uno de los más rocambolescos atropellos judiciales que se recuerdan en el país desde lo peor de la década de los 90.

Según fuentes judiciales, los 12 miembros que formaban parte en un principio del jurado se negaron a comparecer públicamente en presencia de la prensa. Después de que se decidiera que el juicio iba a ser público, el Tribunal Militar encargado de llevarlo a cabo prefirió que fuera a puerta cerrada, pero al día siguiente un miembro del jurado reconoció que los hechos eran inventados. Yevgueni Kolésov denunció que el secretario judicial les entregó antes una plantilla "en la que se decía que los jurados no deseábamos la presencia de la prensa". "Debíamos firmar", añadió.

El Tribunal Supremo de Rusia revisó por fin la decisión y decidió que el Tribunal Militar de la región de Moscú "violó la ley" al declarar que el juicio tendría lugar a puerta cerrada y resolvió que fuera público, zanjando esta ridícula polémica y pasando página a otro capítulo más de los numerosos apartados fraudulentos a los que vienen estando acostumbrados los rusos desde 'la era Putín'.

El tablero de la oposición: los desaparecidos de la 'era Putín'

Anna Politkovskaya, periodista del semanario Serguéi Sokolov y una de las plumas más críticas con la política del Kremlin, el Ejército y los servicios secretos en Chechenia, fue hallada muerta en su apartamento de Moscú en octubre de 2006 después de recibir un disparo en el pecho y otro en la cabeza. Politkovskaya también criticó duramente el gobierno de Putin y la participación diaria de sus soldados en el secuestro y violación de chechenes con el beneplácito de sus superiores.

Su muerte se suma a la lista de más de 300 disidentes muertos o desaparecidos en Rusia desde 1991. Tiroteados, con polonio o muy lentamente exiliados en cualquier cárcel de Siberia, lo cierto es que los críticos con el Kremlin han ido desapareciendo como por arte de magia del panorama político ruso como es el caso del ex agente asesinado Alexandr Litvinenko o el ex magnate ruso Mijail Jodorkovski, y este juicio no tiene pinta de cambiar nada.

Los cuatro acusados en el banquillo poco o nada tienen que ver con la verdadera problemática que azota Rusia en la actualidad y que impide la libertad de expresión.

Adiós a la Perestroika

Al mismo tiempo que la era Putin' terminaba con el desgobierno y la crisis económica de la pasada década de los 90, se ha llevado también consigo lo mejor que inauguró la 'perestroika' y que supuso el fin de la URSS. El pluripartidismo, la libertad de expresión y la sana disidencia que caracterizan a las democracias occidentales han desaparecido.

El cierre de medios de comunicación independientes, la persecución aparentemente selectiva de oligarcas como es el caso de Jodorkovski aún en Siberia y la dispersión por las malas de manifestaciones, son algunas de las notas más características del nuevo sistema que instauró Putin y que ha llegado incluso a eliminar a la única fuerza democrática sustancial que le hacía sombra en la Duma (los liberales de Yabloko de la Unión de Fuerzas de la Derecha, sin representación desde 2003). "El Parlamento no es lugar para discusiones", ha llegado a declarar el presidente de la Cámara, Boris Grizlov.

Dzhabrail Majmudov, Ibragim Majmudov, Pavel Riáguzov y Sergei Khadjikurbanov. O lo que es lo mismo, tres ex agentes rusos y un alto cargo del servicio secreto retirado que nadie conocía y que parecen ser ahora los conejillos de indias pero, ¿quién está detrás de todo esto? "Dios mueve al jugador y éste la pieza, ¿qué Dios detrás de Dios la trama empieza?" se preguntaba también Omar en su sentencia. Probablemente nunca lo descubriremos.

Atrás | Portada | El Flash de la Actualidad | Noticias de portada