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Protocolo de Kioto: ¿desarrollo sostenido o sostenible?

Alberto G. Luna | 13:23 - 21/05/2008
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Según los últimos informes facilitados por el Instituto WorldWatch, las cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero volvieron a crecer el pasado año un 52'3%, lo que confirma un distanciamiento de los objetivos que asumió la Comunidad Internacional al adherirse al Protocolo de Kioto en su lucha contra el cambo climático.

En todo el mundo se arrojan a la atmósfera alrededor de 60.000 toneladas de CO2, la mayoría provenientes del uso del petróleo, del carbón y del gas. Las emisiones han crecido respecto a 1990, año en el que se firmó el Protocolo, y paradójicamente los efectos del cambio climático afectan más a las poblaciones subdesarrolladas casi en proporción inversa a su responsabilidad.

El problema real de las emisiones

El desarrollo sostenible que defiende el Protocolo de Kioto preocupa más a los países del norte, a los más ricos. A aquéllos, en definitiva, que tienen garantizada su seguridad. Pero es que los países en vías de desarrollo tienen un horizonte de futuro mucho más corto y ni tan siquiera tienen cubiertas sus necesidades básicas. El desarrollo que les preocupa es el sostenido, pero éste implica gastar, consumir y emitir más CO2. ¿Cómo pueden estos países desarrollarse y respetar a la vez la normativa de Kioto?

El Protocolo respeta un consumo mayor en países en vías de desarrollo como China, India o Brasil, y al menos durante su primera fase de aplicación, pero no es suficiente. Los países del sur demandan una reducción de las políticas 'proteccionistas desarrolladas', las cuales blindan el mercado del norte con aranceles exageradamente duros para las economías emergentes, que lo único que promueven es que el país pobre siga siendo pobre, y que por lo tanto no se desarrolle.

Otro ejemplo es la ayuda humanitaria proveniente del norte. Generalmente es directa y no sirve para crear una seguridad a largo plazo, y además condicionada (el 45% de la cooperación española por ejemplo, está destinada a América Latina, curiosamente donde más empresas españolas hay). Sin hablar de las políticas emergentes y el encarecimiento del petróleo, que son tema aparte.

La negativa de EEUU

El Gobierno norteamericano, que actualmente emite el 36% de los gases contaminantes, se ha mostrado reticente al tratado alegando que China y la India quedan exentos de ese compromiso. En opinión del presidente Bush, eso representaría un agravio para su país, que se vería perjudicado por la reducción de las emisiones.

EEUU ha manifestado que sólo aceptaría someterse a las reducciones de emisiones que se plantearán en laróxima cumbre del G-8, si los emisores más importantes en vías de desarrollo también los acatan, algo que hasta el momento se han negado a hacer.

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